Alex Campos: Tras una Infancia Difícil, Encuentra Palabras para Adorar a Dios

Por   •   February 9, 2017

El ganador de Latin GRAMMYS, Alex Campos estará en San Juan, Puerto Rico, para el Festival de Esperanza con Franklin Graham del 10 al 12 de febrero.

El abuso y el abandono no son palabras que deben asociarse con la infancia, pero así fue el caso de Alex Campos. Por consecuente, ambas palabras han marcado algunas de sus canciones de adoración más conocidas.

A los 40 años de edad, el cantante nacido en Bogotá, Colombia, ha ganado tres Latin GRAMMYS por Mejor Álbum Cristiano en Español, y su participación en el Proyecto Global Hillsong Español, resultó en un premio Dove por Álbum del Año en Español en 2013.

Este fin de semana, Campos tomará el escenario en el estadio Hiram Bithorn en San Juan, Puerto Rico, como parte del Festival de Esperanza con Franklin Graham, culminación de un esfuerzo de seis años.

“Es increíble ver el impacto de la palabra de Dios, la música, y la predicación,” dijo Campos, quien hace cuatro años participó en el Festival con Franklin Graham en La Paz, Bolivia. “Estamos hablando de miles de personas que llegan al lugar, a la convocatoria con sed [de Cristo]. Y cada vez que nos llaman [para ministrar en un Festival] abrimos un espacio en nuestra agenda para atender la invitación porque es algo que nos edifica como iglesia”.

Con al menos 7.6 millones de seguidores en Facebook, no se sabe cuánta gente él ha tocado con su música. Pero de niño no tenía las palabras ni las fuerzas para alabar a Dios.

Campos era muy pequeño cuando su padre abandonó la familia. Poco después, fue víctima de abuso sexual.

Él describe el proceso de sanidad en su libro Del llanto a la sonrisa, y recientemente habló del tema con la Asociación Evangelística Billy Graham.

“La sanidad ocurre” dice Campos, “cuando renuncio a seguir mis planes […] cuando dejo mis armas [metafóricas] a un lado, cuando dejo la queja, la murmuración; cuando dejo todo esto a un lado y reconozco que no puedo con mis fuerzas. Y reconozco que Dios es el único que me puede ayudar, que me puede librar de ese valle y sombra de muerte. ¿Y cuándo lo reconozco?  Cuando comienzo alabar a Dios”.

“Cuando pasas dificultades en tu vida, no sabes alabar,” explica, “no te salen canciones en el corazón, y menos en tu boca pero cuando botas tus armas y vienes a la cruz, te postras y le dices a Dios, ‘Toma tú el control. Toma las riendas’. Entonces es cuando comienzan a pasar cosas y sobrepasas esas situaciones difíciles”.  

Él recuerda la separación de sus padres y las dificultades económicas de la familia, pero nunca olvida el apoyo de sus abuelos, quienes ayudaron con la crianza de Campos y sus hermanos después del abandono de su padre, y mientras su madre salía a trabajar.

“Los abuelos, un día nos dijeron, ‘tienen que acompañarnos a la iglesia,’” nos cuenta. Poco tiempo después, él le entrega su corazón y su vida a Jesucristo.

“A la edad de 12 años, recuerdo que tuve un encuentro muy fuerte con el Señor durante un tiempo de alabanza y adoración; y me pregunté por qué la gente canta, por qué la gente levanta sus manos y por qué se expresan así de esa forma. Y en medio de preguntarme a mí mismo y a Dios, entró Dios en mi corazón de una forma muy especial, muy poderosa y llenó el vacío que había dejado mi padre tantos años atrás”.

  
“En Puerto Rico, espero sumarme a ese llamado de esperanza, a ese llamado de salvación, para que en ese día muchas personas puedan conocer a Jesús como su único Salvador y Señor”.

Dos años después, a los 14 años, comenzó a tocar la flauta dulce con el equipo de adoración de la iglesia. A los 17 años, empezó a compartir sus propias canciones con el empeño de alcanzar a otros jóvenes.

“Yo quería cautivar a esos adolescentes y a esa gente en la iglesia que no disfrutaban al alabar a Dios, que lo hacían porque les tocaba,” explicó.

Su misión no ha cambiado en las últimas dos décadas.

“Me he dado cuenta que Dios nos regaló la facilidad de – con la música – llegar a la gente que no se conecta con Dios, que no va a la iglesia o que si va a la iglesia, no tiene el corazón conectado con Dios. Tenemos una herramienta evangelística para llegar a las personas con la Palabra, con la música. Hoy en día mi música se enfoca en aquellas personas que están lejos de Dios”.

Este fin de semana, el enfoque sigue siendo el mismo para el Festival de Esperanza en San Juan.

“En Puerto Rico, espero sumarme a ese llamado de esperanza, a ese llamado de salvación, para que en ese día muchas personas puedan conocer a Jesús como su único Salvador y Señor,” continua.

Para aquellos que asistan al Festival y anhelan un cambio en su vida, Campos aclara que es un proceso, incluso cuando tienes a Jesús en tu vida.

La gente siempre tendrá dificultades, nos aclaró, pero cuando Jesús es parte de la ecuación, hay Alguien nuevo al volante para guiarnos.

“Por medio de Jesús” dice, “Dios toma el control de nuestras vidas y a lo largo de este proceso necesitamos aprender, a conocer Su poder, Su sobrenaturalidad; y lo hacemos congregándonos, hablando unos con otros, orando unos por otros, y sobre todo, buscando el rostro del Señor diariamente”.

A lo largo de los años y como esposo y padre de dos hijos, Campos ha aprendido mucho sobre el amor divino, cosa que compartirá con su música en San Juan.

Él, de cierta forma, compara el amor de Dios con las expresiones de amor que recibe de su esposa a pesar de sus defectos, y el deseo de proteger a sus hijos mientras crecen y enfrentan sus propias dificultades.

“A veces pasamos por cosas y eso le duele a Dios, él llora con nosotros porque él nos ama con amor inexplicable […] Él, como nuestro Padre celestial, nos ama como hijos que fuimos rescatados.”

No te pierdas a Alex Campos en vivo durante el Festival de Esperanza el sábado, a partir de las 5 p.m. ET en BillyGraham.org/Envivo. También sintonízate el viernes y el domingo para disfrutar de todo el Festival.

Por favor, ora para que muchos en Puerto Rico experimenten el amor de Dios este fin de semana durante el Festival de Esperanza con Franklin Graham.   

Traducido por Martha Cedeño-Barnes.